Nueces y semillas

Cuerpo extraño

Manís y almendras son las nueces más comúnmente encontradas en los bronquios. El maní crea más inflamación bronquial que cualquier otro alimento. Aun pequeños fragmentos de maní en dulces o en alimentos horneados pueden ser aspirados por bebés, quienes carecen de molares para masticarlos.

Como el Dr. Chevalier Jackson lo sostenía (hace más de 100 años), después de que una nuez entra a la boca de un bebé, una de tres cosas pueden ocurrir: la nuez puede ser escupida, puede ser tragada entera o puede ser inhalada a un bronquio. Los bebés no pueden triturar una nuez (incluso fragmentos pequeños) en forma de pasta, para permitir una deglución segura.

Para la prevención de alergias a nueces, ÚNICAMENTE mantequilla de maní suave y fluida (o en puré) deben ser dadas a bebés y niños.

Enlaces relacionados con alergias a nueces:

Mantequilla de maní crujiente – o nueces sólidas o en fragmentos – no deben ser dados a niños hasta que cumplan al menos 3 años de edad.

Una cucharadita de mantequilla de maní espesa o un puñado de nueces, si inhalados, pueden ser letales.

Tanto las semillas de girasol como sus cáscaras, son un riesgo de atoramiento.

¡¿Sabías qué?!

La presencia de hermanos mayores en la casa aumenta el riesgo, posiblemente por la probable mayor presencia de juguetes y objetos con partes pequeñas y por la realización de actividades de cuidado, como alimentación, por parte de los hermanos mayores a los menores.[Ref:44]